domingo, 23 de febrero de 2014

1. Comentario crítico literario del siguiente texto (4 puntos):
            Durante la primera enseñanza toda definición era ininteligible hasta que, al final, llegaba el ejemplo. En el ejemplo se reflejaban todos los rasgos de las palabras incomprensibles y se materializaba toda la abstracción de los conceptos que componían la definición. Entendidas unas cuantas cosas básicas, se avanzaba en los conocimientos planteando hipótesis que empezaban siempre con “y si, por ejemplo…”.
            El ejemplo que nos debería llevar a lo ejemplar –así, neutro- en realidad nos lleva al ejemplar, masculino y femenino. Estamos rodeados de ejemplos poco y mal definidos que cuando se desmoronan se demuestran como malos ejemplos. Para recriminar la conducta del yerno del Rey, Iñaki Urdangarín –que la fiscalía ha cuantificado penalmente con una petición de cárcel de entre diez y diecinueve años- Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, la calificó de “no ejemplar”.
            Es ejemplar el deportista que logra el récord porque logra el récord; es ejemplar el banquero engominado porque consigue mucho dinero; es ejemplar tal figura monárquica porque le dieron buenas notas y conduce su propio coche. Hay una industria de lo ejemplar, claro que sí, y señala o se señala con el índice mediático. Sobran ejemplos o faltan definiciones más cuajadas de lo que ejemplifican y se nota cuando aparecen las drogas en la alta competición, la estafa económica en la banca o una conducta tan ruidosa que la sordina real no puede silenciar. Después de la charanga de lo ejemplar desfila la fanfarria de lo ejemplarizante y decide que pague uno por todos los que se fueron sin pasar por caja, es decir, por lo que cometió y por lo que no cometió para que los demás aprendan con el ejemplo, pero siempre sin repasar la definición.

2. Análisis sintáctico de la siguiente oración (1,5 puntos): “En la sociedad actual se considera ejemplar al deportista que logra un récord porque ha conseguido un récord”.
3. Análisis morfológico de las siguientes palabras (0,5 puntos): actual, se, deportista, que, ha conseguido.
4. Análisis léxico (1 punto):
            4.a. Explica el significado que tienen en el texto las siguientes palabras:  ininteligible, concepto, hipótesis, mediático, cuajadas.

            4.b. Indica cinco palabras o grupos de palabras del texto que tengan relación semántica con la idea de “aceptabilidad social”.


            No muestra precisamente su mejor cara la Europa que se enfrenta a elecciones parlamentarias esta primavera. Basta ver lo que sucede en casa y lo que nos cuentan los corresponsales todos los días.
            Entre nosotros, frente al optimismo macroeconómico del Gobierno, apreciamos un desempleo intolerable, una riqueza cada vez peor repartida, unos servicios públicos recortados y, como consecuencia de todo ello, unos ciudadanos que creen cada vez menos en la política como solución de los problemas. Fuera, también encontramos algunas de esas cosas, pero para grave añadidura, algo que por fortuna no parece que haya hecho de momento mella entre nosotros: un fuerte crecimiento de los populismos y de la xenofobia, y sorprendentemente no siempre en los países más pobres.
            Lo vemos, por ejemplo, en el Reino Unido, cuyo primer ministro, preocupado por los avances del Partido de la Independencia (UKIP), pierde la compostura para denunciar que los inmigrantes polacos se aprovechan de los beneficios sociales de ese país. Lo que lleva al primer ministro polaco a quejarse de que se estigmatice de esa manera a sus compatriotas y al líder parlamentario de su socio minoritario de gobierno a llamar al boicot de los supermercados de la cadena británica Tesco en represalia por lo que consideran un insulto a sus conciudadanos.
            Algo similar cabe decir respecto de Francia, cuyo primer ministro del Interior socialista, de origen catalán, gana puntos a base de reforzar los prejuicios contra los gitanos de los Balcanes y donde conocidos intelectuales advierten de la pérdida de la identidad nacional por la inmigración musulmana. O de Alemania, en donde muchos desaprensivos se aprovechan de gentes que van allí a trabajar, empleándolos en negro con salarios muy por debajo de lo legalmente establecido.
            No, decididamente Europa no presenta su mejor rostro ante las próximas elecciones.


viernes, 14 de febrero de 2014

5. Tradición y vanguardia en la poesía de Miguel Hernández
            Los inicios del poeta como escritor se corresponden con los de un aprendiz de poeta que, como lo calificó Dámaso Alonso, se convirtió en un “genial epígono”de los grandes autores clásicos, hasta que llegó a descubrir su propia voz poética.
            En su camino como poeta podemos distinguir las siguientes etapas:

            5.1. El aprendiz de poeta (1910-1931)
            Miguel Hernández nace el 30 de octubre de 1910 en la localidad alicantina de Orihuela. Su padre, hombre duro y poco comprensivo, sólo le permitió asistir a la escuela hasta 1924. En marzo de ese año lo coloca como dependiente de una tienda de tejidos y, al quemarse el establecimiento, lo dedica a cuidar el rebaño familiar. Era éste el oficio más bajo que cabía desempeñar y para Miguel tuvo que ser humillante pasar todos los días arreando cabras por delante de sus compañeros de pupitre.
            Es muy probable que sus primeros versos surjan de ese trance: por un lado porqueel cuidado del ganado le dejaba muchas horas para cavilar y por otro para compensar la dura realidad cotidiana. Por eso no debe extrañar que sus primeros versos oscilen entre el apunte local y costumbrista y la estilización e idealización desaforada. Y así hay retratos literarios de sus quehaceres de pastor junto a alusiones de tema mitológico como en “Pastoril” o alterna el panocho “En mi barraquica” , “Al verla muerta” con refinamientos de raigambre modernista a la zaga de Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez o del Romanticismo más intimista de Bécquer. Provisto de un diccionario de mitología, otro de rima y de Lengua, este trabajo vino a ser sustituto de la escuela que le faltó.
            De ese tiempo y de las lecturas de las que se fue nutriendo en esos años deformación se advierte ya el primer Miguel, un muchacho de acento pastoril que educa su oído en el octosílabo romanceado, en Virgilio, en Góngora, Garcilaso, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, Antonio Machado, en un Modernismo caduco representado entonces por Gabriel y Galán, en una amalgama de voces entre las que resuenan poemas y textos de Bécquer, Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez, sin perder de vista a los locales como Vicente Medina, el regionalismo fonético y la propia experiencia vital como pastor de cabras.
            La amistad con Ramón Sijé (anagrama de José Marín) marcará su crecimiento como poeta, al convertirse en una especie de mentor y orientador de sus lecturas. Sijé era un caso aparte dentro de la intelectualidad provinciana. Fue asimismo un gran orientador para el amigo poeta hasta el punto de ejercer sobre él una influencia decisiva en su primera etapa, en el amor por los clásicos y en su militancia católica.
            En sus primeras creaciones, elaboradas en torno a los dieciséis años, son frecuentes las escenas mitológicas y los ambientes orientales, todo ello como resultado de su gusto por el Romanticismo y por el Modernismo. Una muestra de esta primera poesía hernandiana muy apegada a la tradición literaria clásica la hallamos bajo el epígrafe Poemas sueltos I de la antología. En este apartado se observa la amplia variedad métrica, destacando el uso del octosílabo, el endecasílabo, el dodecasílabo, el hexadecasílabo, y, también, el verso libre.
5.2. Por el camino de la modernidad y la vanguardia (1932)
            El 30 de noviembre de 1931, Miguel Hernández emprende su primer viaje a Madrid, con la ilusión y la esperanza de ver reconocida la creación de ese “pastor un poquito poeta” como él mismo se define en una carta enviada a Juan Ramón Jiménez pidiéndole que lo reciba en su casa y lea los poemas que lleva escritos.
            Tras su primera estancia en Madrid, las penurias económicas lo hacen regresar a su pueblo. Sin embargo a MH le sirve para renovar completamente las ideas literarias. Decide acercarse a los movimientos vanguardistas y renovar su lenguaje, técnica y estilo, especialmente utilizando la metáfora. Para dicho acercamiento a la poesía vanguardista, hay un acontecimiento que resulta de capital importancia: la conmemoración del tricentenario de la muerte de Góngora, en 1927. Será a partir de entonces cuando entre en contacto con la poesía de Alberti, Gerardo Diego o Jorge Guillén, el cual será el de mayor influjo con su concepto de la poesía pura (de la que también había hablado Juan Ramón Jiménez). Tanto Guillén como Paul Valery le sirven de modelo como lo demostraría el hecho de que el primer poema del libro aparezca encabezado por una cita del poeta francés o que el titulado “Sexo en instante, 1” esté dedicado a Guillén. Se embarca entonces en una nueva producción llena de hallazgos y se aventura en una poesía hermética, de sintaxis compleja, con un acento culterano heredero de Góngora y el cultivo de octavas reales, las décimas y el gusto por la metáfora elaborada en su obra Perito en lunas. De hecho, el mismo título del libro se encuentra cargado de sugerencias. Por un lado perito nos hace pensar en un oficio en el que el poeta se muestra como entendido o experto. Por otro, su experiencia parece radicar en aquello que resulta misterioso, como son esas lunas, en plural. Aunque también perito puede significar “pastor”, pues en una de las octavas del libro llama luna a la oveja y, en más de una ocasión, él se autodenominó “lunicultor”. Es más, en la octava “Horno y luna”, aparecen los versos que dan título al libro, al referirse a sí mismo en estos términos: “Oh tú, perito en lunas; que yo sepa/ qué luna es de mejor sabor y cepa”. Es decir, si es mejor “la luna de la era”, que es una metáfora sobre la hogaza de pan hecha en el horno, o la otra luna, imposible, de oro, que es el astro celeste. También pudo recibir de García Lorca la influencia del motivo de la luna a partir de la obra Romancero gitano.
            Perito en lunas, inicialmente titulado Poliedros, quizá por el ultraísmo y cubismo, se vio reducido a 42 octavas con las que está configurado. Aparecen el neogongorismo, la sensualidad, los “acertijos poéticos” o metáforas- adivinanzas próximas a las greguerías de Gómez de la Serna,(metáfora más humor) aunque desprovistas del humor de su creador. Aparecen objetos y escenas de la vida real: el gallo, el toro, los cohetes, la sandía, la oveja, las cabras, la serpiente, el pozo, la noria o la palmera. Y a todos ellos les aplica una particular iconografía lunar que recuerda a García Lorca y a Góngora. A la luz de la metáfora, a la que se unen el hipérbaton, la anáfora y la elipsis, los objetos más comunes adquieren rango artístico. Es la hora de esconder su mundo interior para contemplar el universo circundante. Para ello elabora un código metafórico que no resulta fácil de descifrar.
            Además de la luna, redondas son también otras imágenes del libro, como la gota de agua, la forma de los cuernos del toro, que semejan un cuarto de luna, la noria o la hogaza de pan.

5.3. El descubrimiento del amor (1934-1936)
            Con la publicación de El rayo que no cesa, aparece como un poeta que ha asimilado plenamente la influencia de Quevedo y del dolorido sentir garcilasiano, así como la forma estrófica del soneto. Lo anterior le sirve para expresar su pasión de enamorado después de haber iniciado una relación con la que llegaría a ser su esposa, Josefina Manresa. Su amor será fuente de poesía, un “desgarrón afectivo”, con un estallido de pasión cegadora y fulminante como la del rayo que da título al libro. Y junto a este Neorromanticismo, encontramos la presencia de determinados símbolos, como el cuchillo, el rayo, la espada, el fuego, el naufragio o el toro.
            Por otra parte también se puede observar la influencia de Pablo Neruda y de Vicente Aleixandre. Fue el primero quien fijó los presupuestos estéticos de la llamada “poesía impura”. En esta línea, a partir de ahora, a Miguel le preocupa el problema de la existencia humana y de su propia vida llena de amor y dolor, de ansiedad y de deseo. Aparecen las tres constantes que constituyen la clave de su obra: las famosas tres heridas de la vida, el amor y la muerte. A Neruda y Aleixandre debe MH la adopción de las técnicas de la segunda vanguardia, en especial del Surrealismo y de las posiciones de vanguardia que podrían resumirse en la fórmula de la “poesía impura” como en “Me llamo barro”, “Un carnívoro cuchillo”…o los homenajes como las “Odas a Neruda o Aleixandre” o la “Égloga” a Garcilaso y “El ahogado del Tajo” a Bécquer. Se observa la transición desde la pena de enamorado a la solidaridad con los amigos y la comunicación con los poetas.
            El amor es ese rayo que habita en el poeta y que llena su corazón de “exasperadas fieras y de fraguas coléricas”. Es un rayo que se vuelve contra sí mismo con “sus lluviosos rayos destructores”. El amor se alimenta del fuego que emana de la amada. Una amada casta y sencilla a la que hay que robarle un beso en la mejilla. En él se acrecienta el deseo, esa querencia que tiene por su acento, esa apetencia por su compañía, de modo que, cuando sus besos le faltan, se siente morir. Entonces el poeta se sume en un naufragio del que sólo podrá salvarse gracias a su amor, “la tabla que procuro”, o, al menos, de su voz, “el norte que pretendo”.
            El amante es como el toro que, habiendo percibido el olor de la amada, experimenta en su cuerpo el poder irrefrenable del celo, y brama, mientras se siente morir por no tenerla cerca. Y, como el toro, tiene el cuerpo acostumbrado al sufrimiento y la pena. Como el toro, se crece en el castigo, la sigue y la persigue a pesar de ser rechazado por ella.
            Así pues, la pena es otro de los temas centrales. Ésta se convierte en un
huracán de lava”, un ”avispero”, o un “carnívoro cuchillo”. Y todo ello porque la redacción final del libro se fragua durante un período de ruptura en su relación con Josefina Manresa. Pero la pena no procede exclusivamente de su distanciamiento amoroso con Josefina. En alguna ocasión, la inspiradora de la misma es otra mujer, María Cegarra , el amor idílico, tal como se refleja en “Yo sé que ver y oír a un triste enfada”. En dicho soneto el tema de la pena constante con tintes de resignación, sufrimiento y agonía está presente. Consciente de su impotencia para conseguir el amor de la amada, le promete apartarse de ella, a pesar de lo mucho que le cuesta y le duele. Y, en este triste lamentar, que tanto nos recuerda a Garcilaso y Quevedo, le promete amarla hasta la muerte: “me voy me voy, me voy, pero me quedo” “adiós, amor, adiós hasta la muerte”.
            Además del soneto, se sirve de otras estrofas, como ocurre en el poema inicial “Un carnívoro cuchillo”, escrito en cuartetas, una estrofa muy del gusto romántico. El poema 15, “Me llamo barro aunque Miguel me llame”, escrito en silvas, está situado en la posición central del libro, aunque es uno de los últimos en ser incluido en el mismo. Su tono está más próximo al Surrealismo y sus imágenes resultan más negativas que las que aparecen en los sonetos. El barro lo impregna, lo domina todo e incluso amenaza con la llegada de un amoroso cataclismo. A última hora incorpora su famosa “Elegía” a Ramón Sijé, tras la súbita muerte de su amigo, el 24 de diciembre de 1935 en Orihuela. Compuesta en tercetos encadenados, el poeta se inserta en la tradición literaria de las elegías fúnebres. Su estilo es muy similar al de los sonetos, como lo demuestra la presencia de recursos comunes, como la anáfora, el paralelismo, la similicadencia y la metáfora.

5.4. La poesía revolucionaria (1937-1939)
            Con el estallido de la Guerra Civil, la poesía de Miguel Hernández da un giro radical. Su producción bélica se puede resumir en dos libros de poesía: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939).
            En Viento del pueblo, vemos a un escritor profundamente enraizado en el pueblo, que se hace eco de las inquietudes populares con una marcada tonalidad épico-lírica con una poesía combativa, revolucionaria y surrealista. Para Miguel, la poesía es esencia del pueblo y tiene su origen, su raíz, en la tierra misma, y su destino es el pueblo. Así lo pone de manifiesto en la dedicatoria del libro hecha a Vicente Aleixandre, cuando habla de que el cimiento de los poetas es la tierra y el destino es parar en manos del pueblo. Y quienes “se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores asesinos del pueblo y la poesía”. Los poetas, dice, “somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sentimientos hacia las cumbres más hermosas”
            Ahora es cuando la poesía impura de Neruda y Aleixandre adquiere su plena corporeidad y cuando los poemas se llenan de imágenes surrealistas, cargadas de irrealidad y de elementos visionarios en los que se aprecia un cierto optimismo, una cierta esperanza en la victoria. Sólo así se podrá conseguir que triunfen los vientos del pueblo, los vientos de la libertad representados por los campesinos, los obreros, los luchadores y, simbólicamente, por los leones, los toros o águilas. Los únicos que se dejarán imponer el yugo serán los bueyes.
            Al mismo tiempo, lleva a cabo una renovación métrica, dando paso a la silva, la décima, la cuarteta, el soneto alejandrino, los romances, los serventesios de pie quebrado.
            La “Elegía primera” es un texto inspirado por el asesinato de García Lorca. En la “Canción del esposo soldado” trata por todos los medios de sembrar una nueva vida, en medio de la destrucción, el caos y la muerte.
            En “Sentado sobre los muertos”, el poeta se reafirma en la convicción de que él es alguien nacido de la pobreza para convertirse en “ruiseñor de las desdichas, eco de la mala suerte”. Sólo si cumple con su misión podría morirse con la cabeza muy alta, como también los jornaleros, los aceituneros y los campesinos.
            “El niño yuntero” es un poema en el que describe el destino trágico de ese niño,nacido para recibir golpes, para moverse entre estiércol de vacas. Un poema marcado por la tristeza, el dolor y la injusticia, aunque al final se deja abierta la puerta de la esperanza de que sean los mismos jornaleros los que se rebelen contra ello.
            El hombre acecha se abre con la “Canción primera”, en la que aparece una contundente afirmación: “Hoy el amor es muerte,/ y el hombre acecha al hombre”. Es el resultado de una visión trágica, desalentada de la vida y la muerte. Muertes sin sentido, violencia, crueldad y odio configuran los 19 poemas de este libro, escrito en versos heptasílabos y octosílabos, aunque con predominio de endecasílabos y alejandrinos.
            El tono del libro es mucho más pesimista y negativo porque el poeta ha podido comprobar que “el hombre es un lobo para el hombre”. Las cárceles, que constituyen un nuevo símbolo, van con sus fauces abiertas en busca de hombres y de pueblos enteros en los que satisfacer su apetito voraz. Los trenes circulan llenos de sangre y derramando piernas, brazos y ojos, al tiempo que siembran rastros de amargura.
            El día 29 de septiembre de 1939 es detenido en su pueblo natal y comienza un periplo carcelario que concluirá con su fallecimiento en Alicante, el 28 de marzo      de 1942.

5.5 La cárcel y la muerte (1939-1942)
            El que sería su último libro, Cancionero y romancero de ausencias, fue entregado por Miguel a su esposa y permanecerá inédito durante varios años. Está compuesto por 79 poemas en los que recoge, de forma muy intimista, episodios de su vida, como la muerte de su primer hijo, la alegría por el nacimiento del segundo, la dura separación de la esposa amada, los momentos finales de la guerra y las consecuencias de la derrota.
            Con este libro alcanza la expresión de su madurez poética, la metáfora se eleva hacia sus cotas más altas de perfección y de expresividad, no exenta de cierto sabor surrealista, y el poeta prescinde de lo que resulte superfluo o no esencial. Se trata de una poesía que busca la verdad humana y que se muestra casi desnuda de artificio. Esta poesía se plasma en poemas breves y versos cortos, con metros más tradicionales, en forma de canciones, romances, romancillos y coplas, en la que son muy frecuentes los paralelismos, las correlaciones, las similicadencias, las reduplicaciones y los versos en forma de estribillos con un claro predominio de la rima asonante en evidente cercanía con esa poesía de inspiración neopopular que, en ocasiones, recuerda a su admirado García Lorca. No obstante, incluye en el libro algunos poemas de arte mayor, en su mayor     parte compuestos en serventesios alejandrinos, como en “Vida solar”, “A mi hijo”, “Ascensión de la escoba” y en el tríptico titulado “Hijo de la luz y de la sombra”. Además, aparece algún poema escrito en cuartetos alejandrinos ”Sonreír con la alegre tristeza del olivo” y algún otro verso blanco y con un verso en pie quebrado, como “Orillas de tu vientre”.
            Destacan los asuntos referidos al ámbito familiar: los besos a la mujer amada; la ausencia y la distancia, que acrecientan más las tres famosas heridas (del amor, la muerte y la vida); el vientre de la amada; la muerte de su primer hijo; el nacimiento del segundo; la guerra; la cárcel; el hambre. Cobran especial protagonismo las aves, el olivo, la higuera, el mar, la tierra y el ataúd.
El poeta se aleja de las influencias literarias recibidas hasta el momento para
adentrarse en la búsqueda de sus raíces personales.
            Como ejemplo, en el poema titulado “A mi hijo”, el padre establece una especie de emotivo soliloquio ante el cadáver de su hijo, que ha muerto con los ojos abiertos, mirando cara a cara a la muerte, como mueren los valientes. También Miguel Hernández murió con los ojos abiertos. El entierro del hijo, la devolución de su cuerpo a la remota sombra que se lo traga y lo lleva hasta lo más hondo, se lleva a cabo en un día sin sol. Esto es así porque durante los diez meses que ha vivido Manuel Ramón, éste ha sido un sol radiante, esplendoroso. Ahora es un sol muerto, eclipsado.
            El poeta vuelve los ojos hacia la madre arrinconada y le dice que abra los ojos, que la vida continúa, pues hay otro hijo que aún ve la luz de la alborada. También hay luz para los ojos de su esposa, aunque su vientre es semejante a una estéril noche desolada.

domingo, 9 de febrero de 2014

Comentario del siguiente texto periodístico:

Unos días antes de Navidad, un empresario de éxito paseaba por una céntrica calle de su ciudad y vio a una anciana que había esfuerzos para rebuscar entre los contenedores de basura.Algo en aquella mujer le recordó a su madre, recientemente fallecida, por lo que decidió acercarse a ella y preguntarle qué hacía y por qué rebuscaba entre las basuras.
La anciana le explicó que en esos contenedores echaban las sobras del restaurante de la esquina y que ella venía todos los días a recoger lo que todavía aprovechaba para poder llevarse algo a la boca. Le contó que su marido había fallecido hacía varios meses y que vivía sola. Antes de morir había estado mucho tiempo sin trabajo, desde que lo despidieron de una gran empresa en la que trabajaba, sin indemnización y sin que el empresario hubiese cotizado lo suficiente para que le quedara una digna pensión de jubilación.
El empresario, compadecido, decidió hacer "su buena obra del año" y le dio dos billetes de cincuenta euros. Ella, con una sonrisa cansada, cogió el dinero y siguió a lo suyo, rebuscando en el contenedor. El empresario le preguntó por qué seguía removiendo la basura ahora que tenía dinero, a lo que ella respondió que, debido a su avanzada edad y a su mala salud, cualquier día podía caer enferma y entonces, como no podría salir a buscar comida, necesitaría ese dinero. Entonces, el elegante y rico empresario sacó una de sus tarjetas de visita y se la entregó a la mujer para que, si enfermaba, pudiese llamarle y él acudiría a socorrerla. La buena mujer cogió la tarjeta, la leyó y con la cara desencajada, se despidió fríamente de él y se marchó todo lo rápido que le permitieron su piernas. El empresario no volvió a saber de ella hasta que un día preguntó por ella en el restaurante de la esquina y se enteró de que había caído enferma y, como no tenía quien la cuidara, había fallecido sola y desnutrida.
¿Por qué no utilizó la tarjeta de visita que él le dio? Nunca lo sabremos. Pudo ser simplemente porque la había perdido, porque ni siquiera tenía un teléfono desde el que llamar, porque no pudo encargarle a nadie que lo hiciese por ella o porque el nombre de la tarjeta coincidía con el del empresario que años atrás había engañado, explotado y posteriormente despedido a su marido.
La caridad nunca podrá compensar la injusticia social, porque la dignidad es algo que no se compra con dinero.

1. Análisis sintáctico de la siguiente oración: El empresario sacó una de sus tarjetas de visita y se la entregó a la mujer para que, si enfermaba, pudiese llamarle.
2. Análisis morfológico de las siguientes palabras: empresario, sus, se, la, enfermaba, pudiese, le.
3. Análisis léxico:
     3.a. Explica el significado de las siguientes palabras: compadecido, desencajada, desnutrida, caridad, dignidad.
     3.b. Señala cinco palabras o grupos de palabras que tengan relación con la idea de "injusticia social" y explica por qué.